SEVILLA, 17 DE ABRIL DE 2018. TOROS DE NUÑEZ DEL CUVILLO PARA CASTELLA, MANZANARES Y TALAVANTE. EL “PASTELEO” DEL MEDIO TORO


En el mundo del hampa el término “pasteleo” viene a significar algo así como usar determinados manejos para conchabarse y dar gato por liebre.
El elenco de actores de la corrida de esta tarde pertenece a la primera fila taurina de los promotores del “pasteleo” de la moderna tauromaquia.
El dúo Casas-Castella. El trio Matilla-Manzanares-Talavante. La empresa de Sevilla. Y por último el Sr. Gabriel Fernández un presidente “agradaor” que bendice en los reconocimientos y festejos el material “pastelón” que le presentan.
Son responsables de la supresión material de la suerte de varas. De ofrecer gato por toro. De que los abonados de Sevilla deserten de la plaza y se marchen a casa.
¿Qué ofrecieron? Corridita terciada en su presentación, con algunos animalitos anovillados. Todos muy obedientes. ¿Bravos? No. Dúctiles, sumisos, manejables (ya salió la horrible palabra).
Toretes para hacerles el toreo de salón a la perfección.
Castella se hartó de dar pases, que no de torear. Lo hace tan mecánico, tan desviado, que tiene escaso eco en el público ocasional de hoy.
Manzanares, en el patio de su casa, tuvo un primer toro amigo benefactor de pastueñas embestidas. Suavecitos y estéticos toro y torero conforman una faena típica en el de Alicante. Mucho despegue, compas abierto, poco cargar la suerte. Este “pasteleo” encandila a la masa ocasional y al presidente blandengue y dos orejas de pueblo al esportón.
Parecía que la puerta de la gloria maestrante estaba fácil, pero el segundo torillo de Manzanares, no fue tan colaborador. Nulo de fuerzas. Defendiase cara arriba. En fín ciertas dificultades insalvables para esta tauromaquia moderna. El gozo en un pozo. Otra vez será maestro.
Talavante ha comparecido con las tres ganaderías santo y seña del medio toro. García Jiménez. Garcigrande y Cuvillo. Su mentor tiene tela de fuerza. Que se lo piense si quiere seguir en esto del medio toro. O que le pida clases a Manzanares.
En su primer enemigo estuvo algo más decidido y aprovechó los dos buenos pitones del anovillado toro. Buenos derechazos y una tanda con la izquierda que nos hizo recordar al de otras temporadas. Le dieron una orejita.
En el sexto no puso o no quiso poner esa salsa que da la emoción que el torillo flojo no tenía. Talavante pasó por Sevilla con mucha pena y poca gloria.

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