Plaza de toros de Sevilla. 24 de abril de 2011. Domingo de Resurrección. Toros de Daniel Ruiz para Morante de la Puebla, El Juli y J.Mª. Manzanares.


Tres esencias sublimes de Morante y el resto más de lo mismo. Este puede ser el resumen en pocas palabras de la corrida de esta tarde en la Maestranza. Lo único realmente bueno, torero, estetico y profundo lo realizó Morante en el sobrero, tercero de la tarde, cuando instrumentó dos veronicas y una media trás el segundo puyazo que fueron un monumento a la toreria y al arte más profundo. El resto es repetir lo de siempre.
Primero la presentación del ganado. Los toros segundo y cuarto impropios de plaza de primera. Lucían pitones de plaza de pueblo y una pinta de animalitos de plaza de tercera que no podían ocultar. El tercero era una res fuera de tipo, con amplia caja que no se sostenía en pié y en su lugar salió un sobrero del mismo hierro , algo bizco de pitones, toreable, con el que Manzanares no se cruza e intenta pases de uno en uno. Aquello no tenía sentido ni razón. Algo similar, pero con mayor pecado, le ocurrió en el sexto. Era un toro bien presentado que necesitaba en la muleta citarlo con la bamba y no echarlo para fuera. Con este modo de torear intentaba hacer el toreo de su marca, pero claro era imposible que el animal le repitiera tras cada pase pues lo mandaba lejos y así es imposible ligar y mandar en la fiera. Así que esta faena, en manos de otro diestro pudiera haber tenido profundidad y enjundia, en manos de Manzanares careció de profundidad y de ajuste para conseguir pases importantes. La gente así lo entendió y logicamente no dió valor a la labor del torero.
Morante sorteó el lote mas descastado de la tarde y solamente tuvo quilates lo ya reseñado del quite al toro de Manzanares, aunque en su debe hay que reseñar que al cuarto de la tarde pudo haber sacado a la embestida borreguil de su enemigo algo más.
Lo que el Juli hizo es la continuación de su trayectoria de la temporada pasada. Toros enfrente con casta menos que justa, embestida borreguil y ausencia de suerte de varas, adobado todo ello con buena lidia de su cuadrilla hace que el maestro saque a relucir su dominio y mando con la muleta para engatusar al público y a una Presidenta que le regaló la segunda oreja del quinto de la tarde. Fue una faena con la muleta baja y dominio a un toro entregado y soso. Lo típico en este diestro.
A destacar un par de banderillas de Curro Javier al sexto.

  1. #1 por enrique piriz - Abril 25th, 2011 a las 00:53

    Seamos ecuanimes: tan burras tontas eran los toros del Juli, como los de Morante. Igual de devaluadas quedan las actuaciones de uno y otro.

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