Después de un magnífico almuerzo con los amigos de la Utaa, iba para la plaza con más recelo que Begoña Gómez al juzgado de Peinado, y todos mis malos augurios se cumplieron sobradamente.
Segunda corrida del serial de San Miguel, a plaza llena de nuevo, con toros???? de Garcigrande. Lo de los toros en Sevilla es un misterio que no lo desvela ni Iker Jiménez. La de ayer eran toros muy feos y de un comportamiento sospechoso de todo lo que quieran mal pensar.
Arena en el lomo, más que en el desierto del Sáhara, andaban cómo si estuvieran ebrios, mansurrones, todo lo que no debe ser un toro bravo y en cambio acudían prestos al caballo y metiendo la cabeza abajo. En fin, los misterios de la cría del toro bravo….y la madre que los parió.
Para dar cuenta de ellos, Ramón Valencia echó números por lo bajo y se trajo una terna después de darle el paquete de avellanas en pago, cómo diría mi querido Enrique (q.e.p.d.)
Alejandro Talavante. Seguimos con la nave del misterio, no podemos asegurar nadie que ayer estuviera en Sevilla. Es más, ni su madre puede estar segura de quién es el que ha vuelto después de los dos años de descanso que le dio Matilla.
De su primero tan sólo recuerdo los florones que se le hicieron en los pitones al rematar en el burladero y del segundo sólo me queda el recuerdo del arrastre de las mulillas, que si se hubieran llevado con el toro también al matador, nadie hubiera dicho nada.
Daniel Luque. Se nos fue gracias a Dios Ponce y éste ha cogido su sitio en la enfermería taurina.
De su primero tampoco recuerdo nada y les juro que no fue por la manzanilla que tomé comiendo y del quinto episodio de la corrida no me quiero ni acordar porque fue la nada a un lisiado manso que necesitaba más una silla de ruedas que una lidia, que el público cantó cómo si hubiera resucitado Manolete y que Fernando Fernández Figueroa, que se supone que es el mejor de los presidentes…..premió con una oreja que no pidió casi nadie y que pensaría el señorito que había que hablar de algo en esta tarde tan desastrosa. Ya lo recompensará Ramón con otro paquete de avellanas, digo yo.
Borja Jiménez, el que venía con más ganas del cortejo fúnebre.
En su primero tuvo un buen inicio de faena en los medios con pase cambiando por la espalda y varios naturales buenos, pero va y cambia la mano y ya de ahí para abajo.
Del sexto no puedo contar mucho, porque eran ya más las ganas de que acabara aquel infierno que de ver a Borja con un toro que daba cabezazos.
P.D: Esta humilde y triste crónica se la dedico hoy al amigo Pedro, de nuestro tendido 8, no os vayáis a confundir con el otro amigo Pedro….
La vida también se torea, aunque sea un marrajo a veces y tú tienes torería de sobra para ello. Un fuerte abrazo y mucho ánimo amigo.
José Luís MIGUEL
Abonado
LA NADA MÁS ABSOLUTA
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