Bien presentados los toros de La Quinta en tipo de santa coloma, pero sosos y faltos de casta.
Todos se fueron sin picar ni para un análisis de sangre, el sexto se cambió con un puyazo y hubo pitos. Tampoco se emplearon los toros, algunos mansearon.
Manuel Jesús El Cid se las vio con su primero de la tarde, un toro soso y que acabó parado. En cambio el cuarto de la tarde, un toro bobo de dulces embestidas como le gusta las figuras, El Cid se dedicó a mirar más al tendido que torear. Faena de altibajos que nunca llego a tomar vuelo. Mata de estocada perpendicular, hay petición minoritaria y da una vuelta al ruedo por su cuenta.
Fortes ni está ni se le espera, se las vio con su primero un toro soso y bajo de casta. En el segundo de su lote, un toro de dulces embestidas a la vez que empalagosas. Una faena de altibajos donde tampoco llegó a tomar vuelo su labor, mata de media estocada y vuelta al ruedo por su cuenta.
Garrido puso ganas durante toda la tarde con el capote. A su primero lo recibió con verónicas y una media, ya luego con la muleta fue diluyéndose ante un toro que duró más que sus hermanos por su movilidad, justo de casta y de raza. La faena se vino abajo, no hubo acople al natural y fallos con los aceros. En el sexto poco pudo hacer ante un morucho sin casta y sin raza.
Adrián Jiménez
Abonado