Se fue por fin Ramón, pero se quedó Toño…
Nos las prometíamos muy felices cuando los maestrantes, en un par de frases y en una nota
más fría que las palabras de una suegra, nos comunicaron que le daban la patada en el culo a
Ramón Valencia. Aleluya pensé yo para mí y eché a volar la imaginación de cómo podría ser
la nueva temporada sevillana sin los Pagés y con aire nuevo y fresco en la calle Adriano,
pero resulta que ese aire fresco lo que parece que ha traído es un portazo en las narices que
nos ha dado… Matilla.
Viene todo esto a colación de la presentación de los carteles de la temporada sevillana de
2026 anoche en el Cartuja Center por parte de la nueva empresa de ahora en adelante y
durante cinco años, José María Garzón.
Un punto a su favor dicha gala, porque todo lo que sea darle visibilidad a la tauromaquia,
bienvenido sea, y no encerrarla en un cuartucho como hacía la empresa anterior.
Voy a seguir con las cosas que me parecen positivas, porque al César lo que es del César:
Primero: el descuento de un 10 % a los abonados. Algo es algo, y menos daba la piedra de
Ramón.
Segundo: convencer a Morante de que se anuncie en el Baratillo, recuperando además la
fecha del Corpus con un cartel del gusto sevillano, aunque supongo que le habrá costado los
ahorros.
Tercero: poner a algunos jóvenes interesantes, como pueden ser Fabio Jiménez, Aarón
Palacio y Víctor Hernández, aunque realmente bien colocado solo va este último el jueves de
preferia con Morante.
Cuarto, pero no menos importante: no haber contratado a Castella. Por la misma regla de
tres, me ha quitado un peso de encima, pero por esa misma regla de tres podía haber hecho
lo mismo con Talavante y Manzanares. Aunque ahí hemos topado con la Iglesia de Matilla
(que también lleva a Sebastián, curiosamente) y el productor. Supongo que tiene que
colocar bien a su pupilo en las parroquias de ambos. Es lo que tiene ser empresario y
apoderado a la vez.
Y hasta aquí lo bueno, porque esta feria parece que se la encontró hecha el nuevo
empresario, en un papel que se olvidó Ramón en un cajón en su salida apresurada a la calle
Adriano y que, por supuesto, se la dictaba punto por punto Matilla. De ahí el subtitulado.
Las ganaderías… ¡ay, las ganaderías! Las mismas de siempre, para que “ayuden” a los
maestros, a excepción de Álvaro Núñez, que se la ha impuesto Morante, y del Puerto de San
Lorenzo, que le gusta mucho a su poderante. La Quinta ya vino alguna vez con Ramón.
Lo que sí espero es que por lo menos suba el trapío de los animales, lo cual tampoco es muy
complicado, porque el año pasado se lidiaron auténticos novillos. Estaremos expectantes.
Encima, a las novilladas nos trae de nuevo ganado de escaso interés y de casta para que los
muchachos se expresen bien y no los pongan en dificultades (algo así como la LOGSE novilleril). Imperdonable lo de Garcigrande y Olga Casado en San Miguel. Esta plaza debe estar por encima de intereses espurios.
En cuanto a las combinaciones de toreros, más de lo mismo de todos los años, que nos las
sabemos ya de memoria, con toreros más que amortizados y que además no se enfrentan ni
a los nuevos valores ni al toro bravo, y se arropan entre ellos. Aunque por mucho que se
arropen, solo desprenden frialdad.
Tan solo el cartel de Santiago Domecq y los de Morante crean ilusión, además de las
“toristas”, que además este año, para más inri, me perderé, buscando otras plazas en las que
se dé la importancia que realmente tiene el tercio de varas. A ver si se acuerda de él en
próximos años. Le recuerdo que es el tercio que va justo antes de las banderillas y de la
muleta, y que sirve para medir la bravura del toro y no la docilidad perruna de después.
Con todo, yo le doy un cierto margen por el poco tiempo que ha tenido para montar la feria
y que en años venideros pueda cumplir todas las buenas palabras que transmitió en la reunión con los abonados, aunque sea lentamente (como el AVE después del accidente de Adamuz). Además, sé que es trabajador y aficionado.
Por eso espero que estos carteles solo estén relacionados con la premura con que ha llegado
hasta aquí y no realmente con sus gustos de empresario, porque para este viaje no hacían
falta alforjas.
Con toda esta crítica, comentarle que no se preocupe, que seguiré sacando mi abono en esta
maravillosa plaza. Cuídela usted mucho de ahora en adelante, se lo ruego encarecidamente.
Se despide un abonado un poco decepcionado.
PD: Sé que ese negociado no depende de usted, pero dígale a alguno de la Junta, que tantas
alabanzas le dedicaron ayer, que echar al menos malo de los presidentes no se le ocurre ni
al que asó la manteca. Por el tema presidencial se ha ido gran parte de la grandeza de esta
plaza. Hable usted con ellos de ese tema también y no solamente de las entradas de gañote
del callejón. Pero en este tema ya llueve sobre mojado, nunca mejor dicho.
José Luis MIGUEL
Abonado
CARTA DE UN ABONADO A LA NUEVA EMPRESA DE SEVILLA
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